Luna y el Bosque de Hongos

用 Taleomatic 创作的故事

场景 1 的插图
Había una vez una niña llamada Luna que caminó hasta un bosque lleno de hongos gigantes. Llevaba un chaleco de safari color caqui con muchos bolsillos, un sombrero de sol bien grande y floppy, y en sus manitas cargaba una brújula de bronce brillante y una lupa. Los hongos eran rojos, azules y morados, con manchitas blancas y dibujitos en espiral. ¡Eran tan altos como los árboles! Luna miró hacia arriba, arriba, arriba y sonrió su sonrisa más grande. Todo brillaba suavecito, como una lucecita en un cuarto acogedor. El aire olía dulce, como a frutitas y miel tibia. Luna caminó por un sendero de musgo que serpenteaba entre los troncos de los hongos. El musgo era blandito y esponjoso bajo sus botitas. Lucecitas flotaban en el aire por todas partes, como estrellitas que habían bajado del cielo a jugar. Luna estiró sus deditos para atrapar una, pero la lucecita se escapó bailando. ¡Lo intentó otra vez y se volvió a escapar! Luna se rió y se rió. La lucecita también parecía reírse, prendiéndose y apagándose como si jugara a las escondidas.
场景 2 的插图
Entonces Luna vio algo brillante que bajaba flotando de un hongo azul grande. Levantó su lupa para ver mejor. ¡Era un pequeño Duende de Nube! El Duende de Nube era esponjoso y blanco, como un pedacito de nube que había cobrado vida. Tenía ojitos azules suaves que brillaban como gotitas de rocío. "Hola, pequeña exploradora," susurró el Duende de Nube con una voz suave como la brisa. "Bienvenida al Bosque de Hongos. Me llamo Brizna." Luna saludó con su manita y sonrió. Brizna ya le caía bien. Brizna tomó la manita de Luna y la llevó por un caminito escondido detrás de un hongo morado altísimo. Ahí, hecho una bolita chiquitita debajo de una seta, había un ratoncito gris no más grande que el puñito de Luna. El ratoncito temblaba y temblaba. Sus orejitas estaban pegadas a la cabeza y su colita rosada estaba enroscada apretadita alrededor de su cuerpecito. "Este es Ratoncito," dijo Brizna bajito. "Ratoncito tiene mucho frío y está muy solito." Ratoncito espió con un ojito y luego escondió su carita otra vez.
场景 3 的插图
Justo entonces, nubes grandes y oscuras llegaron sobre las copas de los hongos. El viento empezó a soplar, haciendo que las gorras de los hongos se mecieran de un lado a otro. Las lucecitas parpadearon y algunas se apagaron. Se puso más oscuro y más frío. Ratoncito chilló un chillido asustado y corrió detrás de Luna, pegándose contra su chaleco calientito. Era tan chiquito y estaba tan asustado. El corazoncito de Luna se puso triste. Quería que todo estuviera bien para su nuevo amiguito. Luna miró su bufandita roja — la que su mamá le había tejido, la que llevaba encima de su chaleco de exploradora. Era lo más calientito y suavecito que tenía. Luna se la desató con cuidado y la envolvió alrededor de Ratoncito, arropándolo suavemente debajo de su barbilla. "Toma," dijo Luna. "Esto te va a mantener bien calientito." Ratoncito dejó de temblar. El ratoncito miró a Luna con ojitos grandes, redondos y agradecidos. Luego Ratoncito se acurrucó contra la manita de Luna, y Luna sintió calorcito por dentro — más calientita de lo que cualquier bufanda la pudiera hacer sentir.
场景 4 的插图
Brizna el Duende de Nube observó todo, y una gran sonrisa se dibujó en su carita. Brizna empezó a brillar más y más fuerte, como una linternita. Flotó hacia arriba, arriba, arriba y tocó la gorra del hongo más grande de todo el bosque. ¡El hongo empezó a brillar con una luz dorada y calientita! Luego el hongo de al lado también se encendió. Uno por uno, todos los hongos del bosque se iluminaron, llenando el aire de calidez dorada. Las nubes oscuras se derritieron. El viento frío se detuvo. Las lucecitas regresaron, más que antes, bailando y girando de alegría. Luna, Brizna y Ratoncito se sentaron juntos bajo el hongo más grande y más brillante. Ratoncito estaba acurrucadito en la bufanda de Luna, calientito como un bichito en su cobijita. Brizna flotó cerquita y tarareó una cancioncita suave y dulce sin palabras, solo una melodía que hacía que todo se sintiera seguro. Las lucecitas doradas brillaban a su alrededor como una cobijita hecha de estrellas. Luna dejó su brújula y su lupa a un ladito y se recostó contra el tronco calientito del hongo. Sus ojitos se pusieron pesados. Dio un bostezo grandote, apretó a Ratoncito cerquita, y cerró los ojos. Y ahí, en el lugar más suavecito, más calientito y más mágico del mundo entero, la pequeña Luna se quedó dormidita.

为你的孩子创作这样的故事

每幅插图中都会出现他们的面孔

开始创作故事